martes, julio 28, 2009

“Aquí vive el horror”: Miguel Manrique


Tal y como decía aquél graffiti de su Universidad, lugar en donde el controversial personaje Miguel Manrique pasó la mayoría de su juventud, empeñado en aprender todo acerca del mundo de la literatura: borracheras, debates, fiestas, reuniones y momentos para filosofar con sus compañeros hicieron parte de este horror. Pero con el pasar del tiempo, éste lo hizo persona, lo convirtió en un excelente profesional y en un profesor admirado por todos y cada uno de sus estudiantes.

Han pasado muchos años y después de constantes intentos, sacrificios, arduo trabajo y dedicación, logró obtener uno de los premios más codiciados por los escritores en nuestro país el cual era, también, su mayor anhelo: el premio del Concurso Nacional de Novela del año 2008, auspiciado por el grupo Planeta.

El lanzamiento de la novela, se llevó a cabo el 24 de Julio del presente año en al Auditorio Gabriel García Márquez; un lugar ubicado en el centro histórico de nuestra ciudad y que encierra toda la magia, ingenio y la aventura que la obra literaria Disturbio, enreda en cada una de sus páginas. Un debate planteado por el profesor y escritor Naum Montt y el escritor homenajeado Miguel Manrique, quienes además de ser colegas, son amigos desde la Universidad; literatos que empezaron a ver el mundo de una manera diferente, sin dejarse ganar por la imaginación y que por el contrario dieron una lección de esfuerzo, berraquera y experiencia por partida doble

“Porque Dsiturbio, es una crónica de mi generación”, dijo Manrique. Haciendo énfasis en que todos y cada uno de los hechos que se narran en su obra, son producto de la imaginación y no tienen ninguna relación directa o indirecta con sus experiencias, su universidad, sus amigos, sus familias o todo lo alguna vez vivieron en su larga juventud literaria. “Es una novela urbana”, dijo el escritor, mientras el auditorio se llenaba de carcajadas de hombres y mujeres que estudiaron con estos dos personajes, alumnos de Manrique, directivas de la Universidad Externado de Colombia y hasta personas ajenas a lo que estaba pasando en aquel recinto; ninguno de ellos podía parar de reír tras cada una de las historias que estos dos temerarios narraban. “Los estudiantes están en una taberna filosofando…”, afirma Naum y sin un minuto de silencio, Manrique responde “…borrachos además”. Risas van y risas vienen, aplausos estremecieron aquel auditorio y un par de segundos después; el silencio invadió a los presentes, dando paso a la continuidad del debate.

Y como dijo Naum, “mientras el ritmo iba creciendo, la tensión iba aumentando”… y cada una de esas páginas envuelven al lector en una historia de la cual ya no se puede escapar. Historias que por supuesto pueden llegar a describir a más de un amigo, un familiar, un profesor o un conocido, pero a su vez, historias que nadie comprobara si fueron o no reales. Entre tanto, los presentes aplaudían, se podía ver el orgullo reflejado en la cara de los estudiantes de Manrique y la felicidad que las directivas sentían al ver a uno de sus miembros realizando su mayor sueño. Además, contar con la presencia de un canal conocido de televisión, le dio al acto un toque de elegancia, exaltación y reconocimiento.

Casi una hora y pocos minutos después, el evento finaliza y sólo aplausos se escuchan en aquél recinto en donde el profesor Manrique no puede escapar de su felicidad; y así como lo hizo saber desde el comienzo, él debía estar esperando poder abrir una botella de un “buen Whisky” y celebrar hasta decir no más. Pero ese “buen whisky” sería reemplazado por una copa de vino a la que le tocó resignarse, como en todo acto protocolario, tal vez la dicha llegaría hasta llegar a su casa.

María Camila Peña Pedroza